Una entrevista con Jesús Camacho, SCJ, miembro de la Región de Venezuela, sobre los frutos y desafíos de la Asamblea Regional celebrada del 12 al 15 de enero de 2026 en la casa de retiros Sagrado Corazón de Jesús de El Jarillo (Estado Miranda).
Pregunta: ¿Puede hablarnos un poco acerca del lema que guio la Asamblea este año?
Diác. Jesús Camacho: El lema que nos acompañó fue “Nacer de lo alto” (Jn 3, 5). Esta frase guio nuestra reflexión, inspirada en las propuestas de la CLAR (Confederación Latinoamericana de Religiosos). El deseo fundamental de todos los hermanos fue el de renovarnos; queremos nacer del Espíritu para responder con fidelidad a lo que Dios nos pide hoy en nuestro mundo y sobre todo en nuestra realidad fragmentada.
P: ¿Cuáles fueron los objetivos o temas principales que se trataron durante estos días?
J.C.: Nos centramos en tres ejes fundamentales. Primero, la comunión, que es el corazón de nuestro testimonio, que pasa por la vida fraterna, la vivencia en comunitaria y la condivisión de los bienes. Segundo, la misión, haciendo especial énfasis en la pastoral vocacional y juvenil, que es donde se siembra el futuro de nuestro carisma. Y finalmente, abordamos los desafíos estructurales, como el sostenimiento de nuestras obras en Venezuela y la posibilidad de integrarnos con otras entidades de la congregación para fortalecer la misión. Todo esto estuvo muy motivado por la reciente visita canónica del Superior General. P. Carlos Luis Suarez y sus valiosas orientaciones de la carta final de su visita.
P: ¿Qué desafíos de la realidad actual de Venezuela se discutieron en relación con la misión de la congregación?
J.C.: Durante las jornadas utilizamos el método de la “Conversación en el Espíritu”. Vemos como una prioridad absoluta el acompañamiento a las personas de nuestro país. En la actual coyontura social de Venezuela, marcada por la incertidumbre y la tensión, nos sentimos llamados e interpelados a ser agentes de reconciliación y paz. El gran desafío es cómo estar presentes de manera significativa en medio del pueblo, siendo un signo de la ternura del Corazón de Jesús.
P: ¿A qué conclusiones o prioridades llegaron como Región para este nuevo periodo?
J.C.: Nos sentimos muy movidos por los desafíos que el Superior General, p. Carlos Luis Suárez nos propuso en su reciente visita a la región en el mes de diciembre. Una prioridad clara es ver cómo, a través de nuestras obras sociales y parroquiales, podemos dar respuestas integrales (tanto espirituales como materiales) a las necesidades del contexto venezolano actual. Asimismo, otra conclusión importante es el compromiso de mantener y atender con dedicación la nueva misión en Cuba, asumiéndola como parte vital de nuestra realidad regional.
P: ¿Cómo describiría el ambiente de fraternidad y oración que se vivió entre los hermanos?
J.C.: Fue, ante todo, un ambiente cercano, de diálogo y muy familiar. Los hermanos tuvieron la posibilidad de expresarse desde la libertad más absoluta. Si tuviera que definir estos días con algunas palabras, serían: serenidad, confianza y espontaneidad. El clima fraterno fue, sin duda, la característica principal de la Asamblea.
P: Finalmente, ¿podría compartir una breve frase personal que resuma para usted el espíritu de este encuentro?
J.C.: Para mí, la clave de todo este encuentro fue la escucha. Me quedo con esa apertura del corazón que percibí en todos los hermanos que compartimos y discernimos estos días. Solo cuando escuchamos de verdad podemos caminar juntos.











