La peregrinación de las siete iglesias es una tradición espiritual romana que se remonta a la Edad Media, en la que se inscribió toda la comunidad de la Casa General SCJ el pasado 21 de marzo como parte de su programa espiritual de Cuaresma.
El sábado 21 de marzo de 2026, toda la comunidad de la Casa General de Roma vivió su peregrinación anual de las Siete Iglesias, una tradición espiritual profundamente arraigada en la historia de la Iglesia. Heredada de San Felipe Neri en el siglo XVI, la peregrinación de las siete Iglesias es una marcha espiritual de 25 kilómetros a través de las cuatro basílicas mayores y otras tres basílicas. Siguiendo un recorrido circular, los peregrinos comienzan su periplo en la Basílica de San Pedro, visitan basílicas y catacumbas, y terminan en la Basílica de Santa María la Mayor, donde ahora descansa el Papa Francisco.
La jornada comenzó con la celebración eucarística en la cripta de la Basílica de San Pedro, seguida de un tiempo de oración personal ante la tumba del Príncipe de los Apóstoles. La peregrinación se desarrolló luego al ritmo del rezo de los salmos, lecturas bíblicas y oraciones comunes, concluyendo en cada iglesia con la bendición.
De San Pedro a San Pablo Extramuros, de San Sebastián Extramuros a San Juan de Letrán, de la Santa Cruz de Jerusalén a San Lorenzo Extramuros hasta Santa María la Mayor, los peregrinos, integrados por miembros del Colegio Internacional León Dehon y de la Curia General, vivieron momentos fuertes de oración, penitencia y fraternidad bajo el sol primaveral de Roma. Este gesto permitió vivir el tiempo de Cuaresma en el espíritu del Sint Unum, tan querido por el Fundador.
En Santa María la Mayor, lugar donde el Papa Francisco amaba recogerse ante el icono de la Salus Populi Romani antes y después de sus viajes apostólicos, la peregrinación concluyó en silencio y contemplación. Ante la tumba sencilla y humilde de esta figura de la “Iglesia en salida”, el llamado del Padre Dehon —”ir hacia el pueblo”— resonó profundamente en los corazones.







