In Camerún, la panadería Sacred Heart Global Service de los Sacerdotes del Sagrado Corazón en Nkongsamba, dirigida por el Hermano Achille Tekadam Tiave, produce cada noche 9.000 baguettes gracias al trabajo de 16 empleados. El Padre Stefan Tertünte, Provincial de Alemania, relata su visita a esta estructura con motivo de su reciente viaje a Camerún.
Mientras los hermanos de la casa provincial de Nkongsamba, en Camerún, se van a la cama uno tras otro, la jornada laboral de uno de ellos está en pleno apogeo. El Hermano Achille Tekadam Tiave, SCJ, sigue activo en las instalaciones de la panadería de la congregación, bautizada Sacred Heart Global Service. El Hermano Achille trabaja allí desde hace más de 15 años. A lo largo de este tiempo, también obtuvo una Maestría en Recursos Humanos y Gestión Empresarial, y desde entonces dirige la panadería. En realidad, se encarga absolutamente de todo: desde los tornillos que faltan en el horno hasta la recepción y el pago de los pedidos. Y cada día —o mejor dicho, cada noche—, antes de que las primeras camionetas salgan a repartir las baguettes, realiza un control de calidad aleatorio. «Cada día producimos 9.000 baguettes, pero todavía tenemos margen para aumentar nuestra capacidad», confiesa el Hermano Achille.
Una obra de autofinanciación
Para las finanzas de la Provincia camerunesa de los Sacerdotes del Sagrado Corazón, estas 9.000 baguettes diarias son de vital importancia. Entre las diversas iniciativas lanzadas para generar ingresos propios y no depender exclusivamente de las donaciones, la panadería es el modelo insignia. Allí trabajan dieciséis empleados, ya sea en la producción, el reparto o la administración.
Los desafíos
«La competencia en la ciudad es dura», observa el director de la panadería, «pero nos mantenemos firmes. Y pagamos los mejores salarios de la ciudad». Sin embargo, esta guerra comercial no siempre se libra de manera limpia: «A veces ocurre que un técnico es sobornado por una empresa competidora para provocar una avería técnica de la forma más discreta posible».
Nuestro sueño
Los beneficios se destinan en gran parte a reservas con el fin de adquirir nueva maquinaria. ¿El gran sueño? «Nos gustaría abrir una sucursal en una de las ciudades vecinas. Pero para eso se necesita mucho dinero», explica el Hermano Achille. Solo hacia la 1 o las 2 de la mañana, cuando comienzan los primeros repartos, puede él finalmente irse a la cama también.














