La encíclica “Magnifica humanitas”: entre continuidad, ruptura y puente de la doctrina social de la Iglesia
In este artículo de fondo, el Padre Michel Simo Temgo, SCJ, demuestra con agudeza que, si bien la inteligencia artificial acaparó los titulares en el momento de la publicación de la encíclica Magnifica Humanitas (MH) de León XIV el 25 de mayo de 2026, la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) constituye su verdadera columna vertebral, articulada ya desde los dos primeros capítulos del texto. El autor destaca una doble continuidad teológica: por un lado, un paralelo histórico entre León XIII defendiendo la dignidad de los obreros frente a la revolución industrial en Rerum Novarum (1891) y León XIV protegiendo al ser humano frente a la revolución digital; por otro lado, una prolongación directa del pontificado del Papa Francisco, de quien MH retoma las alertas principales contra la globalización del paradigma tecnocrático de Laudato Si’, la robotización destructora de empleos y la proliferación de algoritmos generadores de fake news. Al analizar la renovación de la DSI operada por León XIV, el artículo subraya una evolución conceptual mayor: la encíclica sustituye la noción clásica de “opción preferencial por los pobres” por el principio de justicia social, una clave de lectura ética indispensable para contrarrestar las nuevas formas de exclusión digital, la opacidad de los algoritmos discriminatorios y la vigilancia masiva invasiva, al tiempo que erige el desarrollo humano integral y la ecología integral como criterios de discernimiento.
La mayor contribución del artículo reside también en el desciframiento de una “teología de los puentes” y de un “documento-puente” donde el Papa contrapone dos modelos bíblicos frente al futuro tecnológico: el “síndrome de Babel”, símbolo de un proyecto de dominación tecnocrática uniformadora y sin Dios, y el proceder del profeta Nehemías, basado en el diálogo, la concertación sinodal y la corresponsabilidad. Finalmente, el autor resalta la fuerza profética de MH, que exhorta a la edificación de una “civilización del amor” nutrida por el testimonio histórico de artesanos de la paz, al tiempo que conmueve los espíritus con un gesto memorial inédito e histórico: un mea culpa oficial en el que el Sumo Pontífice pide sinceramente perdón en nombre de la Iglesia por las humillaciones y los sufrimientos de la trata transatlántica de esclavos.
Descargar el artículo completo en inglés y francés



