Reunidos en Puente la Reina desde el 26 de abril, los obispos dehonianos han concluido sus trabajos este 30 de abril de 2026 con intercambios sobre “Mutuae relationes”, el documento de la Iglesia que define las directrices básicas sobre las relaciones entre los obispos y los religiosos.
Este viernes 30 de abril de 2026, la última jornada del encuentro comenzó con la oración de Laudes en la iglesia de la comunidad dehoniana, la Iglesia del Crucifijo. Bajo la moderación del Superior General, el P. Carlos Luis Suárez Codorniú, dos obispos presentaron, a partir del documento Mutuae relationes (1978), sus experiencias sobre el terreno en relación con la colaboración con los religiosos en la pastoral diocesana. Se trataba, concretamente, de Mons. José Ornelas Carvalho, SCJ, obispo de la diócesis de Leiria-Fátima en Portugal, y de Mons. Florencio Rosello Avellanas, arzobispo de Pamplona y Tudela, la archidiócesis anfitriona.
Mons. José Ornelas Carvalho y la adaptación religiosa
Apoyándose en su rica experiencia misionera y en sus años al frente de la congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón, Mons. José Ornelas Carvalho insistió en el imperativo de adaptación que recae sobre la vida religiosa contemporánea. Según él, el modelo tradicional debe evolucionar para responder a las realidades de hoy: «Es necesaria una adaptación, muy diferente de lo que fue en el pasado», afirmó. No obstante, elogió los esfuerzos de las congregaciones que se comprometen valientemente en este camino, favoreciendo al mismo tiempo el surgimiento de nuevos carismas.
Mons. Florencio Rosello Avellanas y el modelo sinodal
Mons. Florencio Rosello Avellanas, arzobispo de Pamplona y Tudela y él mismo religioso, centró su intervención en la sinodalidad, presentándola como la herramienta indispensable para restaurar las relaciones entre la vida religiosa y el clero secular. Abogando por una visión más teológica y universal de la Iglesia, subrayó la urgencia de romper el aislamiento espiritual de los sacerdotes diocesanos abriéndolos a la diversidad de dones. Para Mons. Rosello, esta sinodalidad debe encarnarse en un día a día hecho de discernimiento compartido, asambleas comunes y una colaboración concreta sobre el terreno, transformando así la estructura eclesial en un espacio de encuentro auténtico.
Un alegato por una conversión de mentalidades
El debate que siguió permitió a los obispos presentes denunciar la persistencia de una «visión utilitarista» de la vida religiosa. Deploraron que los religiosos sigan siendo percibidos con demasiada frecuencia como simple «mano de obra» destinada a cubrir los huecos pastorales, en lugar de como un don que enriquece a la Iglesia por su carisma y su interculturalidad. Ante ciertas actitudes jerárquicas juzgadas a veces agresivas, los obispos abogaron por una verdadera conversión del corazón, haciendo un llamamiento a pasar de una lógica de prestación de servicios a una práctica de respeto mutuo donde cada carisma sea reconocido en su dimensión profética.
El encuentro se clausuró oficialmente con una celebración eucarística presidida por Mons. Florencio Rosello Avellanas. Tras la misa, los participantes se dirigieron a Pamplona para realizar una visita guiada que les permitió descubrir el patrimonio histórico y espiritual de la ciudad, en particular su majestuosa catedral, así como las iglesias de San Saturnino y San Fermín.



















