15 octubre 2020
15 oct 2020

Participar todos, participar cada uno

Cuarenta cohermanos participaron en la primera de las dos asambleas provinciales previstas en previsión del capítulo provincial extraordinario de los dehonianos del norte de Italia. Un matrimonio del Movimiento de los Focolares dirigió la asamblea.

de  Stefano Zamboni, scj

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Con todas las precauciones por la emergencia sanitaria en curso – desde el alejamiento (¡no más de tres personas en la mesa!) hasta el uso de máscaras, tanto para la liturgia como para las reuniones – la primera de las dos asambleas comunitarias previstas para el próximo capítulo provincial se celebró en Albino los días 17 y 18 de septiembre. Participaron unos cuarenta cohermanos, junto con el provincial y los ahora famosos tres cohermanos “visitantes”. Stephen Huffstetter, vicario general y consejero encargado de seguir nuestra provincia religiosa, también estaba con nosotros.

La verdadera novedad, sin embargo, fue que la dirección de la asamblea fue confiada a un matrimonio del Movimiento de los Focolares, Alberto y Eva, quienes, junto con algunos de nuestros cohermanos, forman la comisión para la preparación del capítulo. El lema sugerido fue “participar todos, participar cada uno”, con la idea de que el capítulo provincial ya ha comenzado. No es casualidad que lo que salió de esta asamblea, así como la de Capiago, entre en el Instrumentum laboris del Capítulo.

Buscar un alma común

El enfoque de Alberto y Eva nos implicó en una dinámica viva, hecha no de discusiones interminables y a menudo estériles, sino de pequeños grupos, propuestas sintéticas, participación de todos. La actividad inicial puso de inmediato de manifiesto los deseos que movieron nuestra presencia allí, las expectativas comunes tanto con respecto a la experiencia de los dos días, como en perspectiva de los resultados que nos gustaría lograr. De manera particular surgió la búsqueda de un alma común, para orientarnos hacia elecciones claras, una mayor conciencia de los problemas y desafíos de la provincia, sin caer en el pesimismo y el desánimo.

Un momento muy emotivo del primer día fue la lectio divina sobre el Evangelio del día (Lc 7, 36-50) introducida por el P. Daniele Piccini y luego continuada en pequeños grupos, compuestos por cohermanos de diferentes comunidades. El encuentro de la mujer pecadora con Jesús muestra cómo el Señor viene a poner en crisis una mirada humana hecha de prejuicios, fijada en patrones ya conocidos. Simón, el portavoz de la religiosidad oficial, es llamado a convertirse. El foco está en la relación, en el momento de convivencia de la comida, durante el cual Jesús nos da una nueva forma de ver, nos ofrece una posible apertura para que pueda entrar en nuestras vidas. Precisamente porque la pecadora parece estar humanamente perdida, no tiene nada que perder y Jesús puede ser así la salvación de su vida, manifestándose como un exceso y un amor gratuito.

Con el método de la “Tecnología del Espacio Abierto”

El trabajo de la tarde se llevó a cabo utilizando el método llamado Tecnología de Espacio Abierto diseñado por Harrison Owen. Se formaron siete mesas de discusión sobre áreas “sensibles” de nuestra vida (estos son los títulos de fantasía: “Árbol y raíces: la pastoral de la cuarta edad” – “De la econoMia a la ecoNUESTRA” – “Ningún dehoniano es una isla: internacionalidad y misión” – “Está lloviendo… ¡ladrón de gobierno!”: estructuras de gobierno” – “Formemos por un momento: comunidad, pastoral, cultura” – “Solidaridad con…”. – “Ya no está solo: pastoral integrada”). Cada uno de nosotros era libre de ir y discutir el tema que le interesaba participando en una mesa y luego pudiendo pasar en cualquier momento a otra mesa. El método se basaba en cuatro principios básicos (“Quien participa en el grupo es la persona adecuada”; “Lo que ocurre en el grupo es lo único que puede ocurrir”; “La discusión siempre empieza en el momento adecuado”; “Cuando la discusión termina, termina”).

A partir de los resúmenes de las propuestas hechas en las distintas mesas, al día siguiente se crearon las llamadas “mesas de confianza”, encargadas de elaborar y sistematizar la contribución realizada en el trabajo del día anterior. El documento elaborado se debatió luego en la plenaria, regulada según un sistema por el cual se dio a cada uno tres billetes de dos minutos cada uno para “gastar”, para pedir una modificación o adición a lo elaborado en los cuadros de confianza. Así pues, hubo (¡al menos en muchos casos!) intervenciones específicas y concretas.

Construir comunidades fraternas

Durante la asamblea hubo, por supuesto, algunas “píldoras de sabiduría” del Provincial que, en sus breves discursos, ofreció alimento para la reflexión sobre el tema de la comunidad. Si es cierto que la comunidad ideal no existe, esto no significa que no debamos tender cada vez más a evitar las quejas y el derrotismo. La comunidad, después de todo, somos nosotros: nuestra realización personal no es una alternativa al crecimiento de la comunidad, al contrario. Ahora que el modelo de la comunidad de observancia ha terminado, la comunidad fraternal debe ser construida. No es un nido seguro, ni un hotel, sino una reunión de hermanos convocados por la misericordia de Dios. Por lo tanto, nuestro crecimiento en la fraternidad sólo puede tener lugar desde nuestros límites aceptados y vividos a la luz del Evangelio.

La de Albino fue una asamblea animada, participativa y responsable, en la que se respiraba un ambiente de convivencia fraternal. Lo cual, no hace falta decir, es un buen augurio para el próximo capítulo provincial.

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