21 octubre 2020
21 oct 2020

El Covid-19 en Sudáfrica: Cómo está organizada la Casa Internacional de Formación en Pietermaritzburg

Es ell país más afectado de África desde el inicio de la pandemia de Covid-19, Sudáfrica registra oficialmente 693.359 casos de infección y más de 18.000 de muertes, según algunas fuentes. En ese contexto, las diversas barreras adoptadas contra la propagación del virus han permitido, no obstante, que los dehonianos del Centro Internacional de Formación Dehon fortalezcan su fraternidad.

de  Pola Magloire Alain, scj

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La pandemia del coronavirus (Covid-19), que se registró por primera vez en Wuhan (China), se propagó a Sudáfrica el 5 de marzo de 2020. Con el fin de contener la propagación del virus, el 15 de marzo, el Presidente del país, Cyril Ramaphosa, declaró el estado de catástrofe nacional, lo que implicó el anuncio de una serie de medidas, como el bloqueo, que pronto tendrán un gran impacto en el tejido social en diversas esferas, entre otras: las dimensiones social, económica y religiosa. A pesar de las numerosas medidas adoptadas en la lucha contra este enemigo común invisible, Sudáfrica ha registrado varias consecuencias en todo su territorio. Por ejemplo, el país ha registrado el mayor número de casos y muertes confirmados, lo que lo convierte en el más afectado del continente. En el centro de esta situación se encuentra la Casa Internacional de Formación de Dehon, que vive la espiritualidad y el carisma de la Congregación desde el comienzo de la pandemia.

Sería crucial destacar que frente a esta situación sin precedentes, la comunidad, que consta esencialmente de 33 religiosos (29 estudiantes y 4 sacerdotes), fue invadida en un primer momento por un sentimiento de miedo: el miedo a lo desconocido y el miedo al futuro. Luego, nos dimos cuenta de lo importante que era para nosotros ser portadores de esperanza en una sociedad devorada por el miedo; humillarnos ante la magnificencia de Dios, el principio único del mundo y afrontar esta situación con fe. Así pues, es que, en el plano espiritual, hemos seguido celebrando la Eucaristía todos los días en comunión con nuestros hermanos y hermanas que no podían asistir a ella en las parroquias. Hemos sido igualmente fieles en tener nuestras sesiones diarias de adoración y en decir una oración especial a María durante este tiempo del coronavirus. En el ámbito social, la comunidad manifestó el amor de Cristo por los pobres compartiendo con ellos el fruto de nuestros esfuerzos cuaresmales. En cuanto al campo académico, hemos seguido el aprendizaje y la enseñanza en línea, haciendo así un buen uso de los medios de comunicación social. En la misma línea, aunque en la dimensión pastoral, tomamos la decisión de detener cualquier actividad pastoral física, podríamos ayudar a un par de personas necesitadas a trevés de los medios de comunicación social.

En el plano comunitario, hemos estado llevando a cabo nuestras diferentes actividades juntos como de costumbre, pero respetando estrictamente las normas de restricción dadas por el gobierno. Además, esta ha sido una oportunidad para fortalecer nuestra fraternidad y ayudarnos mutuamente a enfrentar esta situación con coraje, esperanza y fe. Esta fraternidad se hizo más visible por ejemplo cuando tres miembros de la comunidad perdieron a sus padres biológicos. Estos miembros en duelo fueron asistidos y consolados por el resto de la comunidad, reflejando así la riqueza de la vida comunitaria y de ser Dehonianos.

En resumen, todos los esfuerzos de la comunidad durante este tiempo de prueba se han llevado a cabo en el espíritu del Sint unum a través del apoyo diario y el aliento de unos a otros en un ambiente alegre.

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