21 octubre 2020
21 oct 2020

Homicidio del P. José Manuel de Jesús Ferreira

P. José fue atacado al intentar evitar el asalto a unos feligreses. El padre murió durante la noche del 20 de octubre después de ser herido

de  Manuel Lagos, scj

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Escuchar que la vida de una persona ha sido arrebatada a causa de la violencia y la delincuencia en Venezuela, lamentablemente se ha convertido en una cosa común. En 2019, Venezuela se mantenía como uno de los países con mayor número de muertes violentas en la región y en el mundo, con un saldo estimado de 16.505 homicidios. Este tipo de informaciones pueden parecernos simplemente datos o estadísticas. Pero si nos detenemos a escuchar las historias concretas de familias venezolanas, simplemente nos conmueven, nos indignan, nos llevan a la reflexión y nos hace preguntarnos por el sentido mismo nuestra vida y de nuestros seres queridos. Estas cosas no deberían pasar simplemente. En estas situaciones como religiosos y sacerdotes, desde nuestra fe, intentamos ser cercanos, vivir y elaborar el luto, dar esperanza, conforto y soporte a los familiares y a los más afectados.

Hoy nos ha tocado a nosotros, dehonianos de Venezuela.

La noche del 20 de octubre del 2020, mientras el padre José Manuel intentaba evitar el asalto a unos feligreses en la puerta de la casa parroquial, fue disparado letalmente, causándole la muerte.

El padre José Manuel nace en Caracas (Venezuela) el 25 de noviembre de 1980. Hijo de Isabel y Juan, migrantes portugueses en Venezuela. Era el tercero de cuatro hermanos. Como muchas familias venezolanas eran comerciantes y emprendedores, han trabajado y esforzado por sacar a su familia adelante no sin dificultades. Por la inestable situación de Venezuela, su madre ha tenido que regresar a Madeira (Portugal) y su padre permanecía en la urbanización “El Cementerio”, donde crecieron sus hijos.

José Manuel entra en la congregación de los sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús en el año 2000. Hacía vida en nuestra parroquia “San Miguel Arcángel” del Cementerio. Hace sus primeros votos en esta parroquia el 29 de septiembre del 2004 y posteriormente es ordenado sacerdote el 19 de diciembre del 2009.

Durante su ministerio diaconal y luego como sacerdote fue encargado de la pastoral en la parroquia de “Nuestra Señora del Carmen” en Mariara. Participó por un tiempo al curso de formadores en Roma y posteriormente regresa a Venezuela. Fue designado administrador parroquial en la iglesia “Santo Domingo de Guzmán” en la diócesis de San Carlos, donde actualmente reside nuestra comunidad dehoniana. Después de un tiempo de discernimiento, deja la comunidad y se pone a disposición del obispo local el cual, le confía el templo dedicado a la patrona de la diócesis “La Divina Pastora” en la localidad de Lagunitas. En este templo ha promovido en modo creativo y dedicado la devoción a la Virgen y ha desarrollado muchas actividades de promoción social en la zona campesina. Actualmente desempeñaba su servicio como párroco en el santuario eucarístico “San Juan” de San Carlos. En dicha parroquia, ha comenzado la restauración del templo que data de la época colonial y ha promovido diversas actividades de carácter social en favor de los más desfavorecidos. Entre otros encargos, era el responsable de la pastoral misionera de la diócesis de San Carlos.

Quienes conocieron a José Manuel saben de su espíritu carismático y dinámico, interesado siempre a desarrollar actividades innovadoras. Su carácter afable y relajado, encajaba perfectamente con la pastoral. Ha sabido interiorizar el “ecce venio” en su vida. Recuerdo personalmente, cuán disponible era cuando se trataba de ayudar a los hermanos. A pesar que estaba inmerso de lleno en la pastoral de su parroquia, nunca dejó de tener un corazón dehoniano. Visitaba frecuentemente a los nuestros y providencialmente trabajaba al lado de nuestra escuela técnica, lo que le permitía tener una buena y estrecha relación con la comunidad. Era un hombre de “puertas abiertas” para acoger y hoy lo recordamos con su sonrisa y carisma particular. Lo recordamos como un devoto ferviente la Virgen y al Santísimo Sacramento, pero principalmente lo recordamos como un hombre inquieto, en movimiento y en constante búsqueda, como un “buen hermano”.

Hoy nos toca a nosotros confortarnos mutuamente. Nuestras sinceras condolencias a sus familiares -algunos en Venezuela y otros fuera- que como a nosotros la noticia nos ha descolocado. Sientan nuestro apoyo y afecto de corazón. Que podamos encontrar en el Corazón traspasado de Cristo, la consolación y la esperanza en este momento de tristeza y angustia. Pedimos por tantas familias que sufren esta tragedia día tras día en Venezuela y en el mundo. Que las injusticias y la violencia del mundo puedan ser transformadas en paz y justica, lo imploramos fervientemente al Corazón de Jesús.

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