22 julio 2021
22 jul 2021

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“Hemos visto un panorama de guerra en la que pensábamos moríamos”. Entrevista con Angelo Rangel, laico dehoniano y activista social de la parroquia San Miguel Arcángel del Cementerio en Caracas-Venezuela.

de  P. Manuel Lagos, scj

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En los últimos días se ha desatado un fuerte conflicto bélico en la Cota 905 en Caracas, sector que atienden pastoralmente los dehonianos en Venezuela. El enfrentamiento ha sido entre las bandas delictivas que controlan la zona y las fuerzas policiales y militares. Las fuerzas de seguridad han irrumpido sorpresivamente en el sector el pasado jueves 8 de julio y esto ha desatado un fuerte enfrentamiento. Las familias del sector han vivido esta situación, en medio de balas y granadas. Hasta el día de hoy, continua la tensión y el miedo en la población.

Buenas tardes Ángelo y gracias por aceptar la invitación. Queremos conocer tu experiencia, ya que has vivido en carne propia la situación conflictiva en el barrio ¿cómo te encuentras?

Gracias por la invitación y afortunadamente me encuentro bien. La situación ha sido de guerra. El conflicto surge entre policías y bandas delictivas organizadas. Hemos visto un panorama de guerra en la que pensábamos moríamos. Las balas y bombas eran constantes. A parte de esto, suspenden el sistema eléctrico que junto al ruido, vivimos un verdadero escenario de ruido y terror. Evidentemente surge el miedo y la pregunta ¿por qué me toca vivir esta situación? La preocupación inmediata fue la familia, encontrar seguridad y revisar si estaban todos bien y en casa. Hasta el día de hoy sentimos miedo. No tenemos tranquilidad ni paz. Es una situación muy dura, de silencio, de tristeza y esperamos que ya termine.

¿Qué papel ha jugado la presencia dehoniana en la parroquia san Miguel de Caracas?

En este tipo de situaciones solo podemos recurrir a Dios. En esa búsqueda de Dios, los dehonianos han ofrecido el acompañamiento y la cercanía. Nos ha tocado desplazarnos en la misma ciudad, ya no es solamente el drama del venezolano que tiene que salir del país, sino que ahora nos vemos obligados a escapar de un sector a otro, buscando salvar nuestras vidas. La presencia de los dehonianos nos ha ayudado mucho, nos han recibido en sus casas para resguardarnos. No solamente ha sido la acogida y el espacio físico, sino también desde la alimentación, la palabra de aliento, la oración desde la que se transmite la certeza de que Dios está con nosotros. Como dice la Palabra de Dios “donde abunda el pecado, sobre abunda la Gracia” y esa es la experiencia que hemos vivido. Podemos decir que a pesar de toda esta realidad, tenemos mucho que agradecer su presencia, su acompañamiento y hoy más que nunca estamos convencidos de que el amor del Sagrado Corazón se hace presente en estos momentos críticos.

¿Qué luces vislumbras dentro de esta realidad de sombras y oscuridades?

Ahora mismo es un llano en ruinas, que parece que si sembramos no saldrá nada. Pero yo estoy convencido que saldrán muchos frutos. Hay una comunidad llena de gente trabajadora, generosa, de mujeres, de niños, de ancianos con mucha sabiduría. Hay muchas cosas que podemos reconstruir: escaleras, casas, veredas, pero los desafíos verdaderos serán la moral, el corazón, el perdón y la reconciliación en medio de todo esto, estoy convencido que va a ser posible. Constantemente me llegan mensajes de personas que me preguntan: ¿Qué podemos hacer? Por ejemplo, debido a la realidad de incertidumbre y miedo es imposible salir a comprar alimento, muchos vecinos se encuentran sin alimento en sus casas, esto ha llevado a la solidaridad entre ellos, comparten sus alimentos entre las personas cercanos y se está atento de cómo se encuentra el otro. Esto es el barrio San Miguel, el Cementerio y la Cota 905, no la maldad. El mal hace mucho ruido, en cambio los gestos de bondad no se suelen ver. Estoy convencido que el árbol frondoso de la comunidad va a dar muchos frutos, va a dar muchas semillas para seguir sembrando en este camino de reconstrucción de nuestra comunidad.

Muchas gracias por las palabras de aliento y de esperanza que nos has regalado. Esperamos seguir caminando juntos en la construcción del Reino de Dios en medio de estas realidades difíciles, en las que nos toca reparar tantos corazones de niños, jóvenes y familias desde la cercanía que los dehonianos podemos ofrecerles.

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