“La devoción al Sagrado Corazón encuentra naturalmente su expresión en la adoración eucarística”
Reflexión:
El impulso natural de todo afecto verdadero es buscar acercarse física y espiritualmente al ser amado. Es precisamente esta necesidad la que colma el Corazón de Jesús en el sagrario, donde no reside como una simple imagen, sino de manera absolutamente real y viva. Esta presencia es tan plena que cuando adoramos al Sagrado Corazón o cuando Él entra en nosotros por la comunión, Jesús es presentado como alguien que arde de amor por los hombres.
Puesto que el Corazón de Jesús está vivo y se hace tan cercano en el Santísimo Sacramento, la devoción al Sagrado Corazón encuentra naturalmente su expresión en la adoración eucarística. La devoción al Corazón de Jesús nos invita a centralizar nuestros homenajes y nuestro afecto directamente ante el Santísimo Sacramento. La Eucaristía es el lugar físico y espiritual del encuentro: es allí donde la devoción al Sagrado Corazón cobra verdaderamente vida, uniendo al alma para vivir en su amor.
La práctica de esta devoción se expresa a través de comuniones fervientes y de diálogos ardientes con el divino Corazón que reside en el sagrario. En cada visita al Santísimo Sacramento, se invita al fiel a ofrecerse al Sagrado Corazón, renunciando a todo para quedarse solo con la libertad de amarlo.



