24 septiembre 2026
24 sept. 2026

Su camino es nuestro camino (Cst. 12)

Su camino es nuestro camino (Cst. 12)
En el marco del Jubileo Dehoniano (2024-2028), nos complace compartir la cuarta reflexión y testimonio, centrados en la Constitución n.º 12.
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La Carta de Introducción del Superior General para el Jubileo Dehoniano (2024-2028) destaca que el núcleo espiritual de nuestra celebración se basa en la reflexión sobre las Constituciones nn. 9–39. Nos complace compartir la cuarta reflexión y testimonio, centrados en la Constitución n.º 12.

Su camino es nuestro camino (Cst. 12)

En él, el Hombre Nuevo fue creado a imagen de Dios, en la justicia y la santidad de la verdad (cf. Ef 4, 24). Él nos da la fe de que, a pesar del pecado, el fracaso y la injusticia, la redención es posible, ofrecida y ya presente. Su Camino es nuestro camino.

La Cst. 12 concluye la revelación progresiva de la identidad de Cristo y sus implicaciones para el creyente, en particular para los dehonianos, guiándonos a conocer a Cristo como «el Viviente» y el «Hombre Nuevo». La Cst. 12 aplica este «saber quién es Cristo» directamente a la condición existencial de los dehonianos que viven en un mundo de pecado, fracaso e injusticia. Pasa del hecho objetivo de la redención (el acto salvífico de Cristo) a la apropiación subjetiva de esa redención (nuestro llamado a seguir Su camino).

En los números anteriores ya se destaca la fe en que el proyecto de salvación de Dios no será abandonado y que la salvación es posible, ofrecida y ya presente. El énfasis en la Cst. 12 se centra más en el impacto en la vida de los creyentes. La fe en la fidelidad de Dios infunde valentía, ilumina, pacifica y trae alegría, especialmente en un mundo que a menudo causa angustia y pesimismo. Da una razón para creer que la redención no es simplemente una esperanza lejana a pesar de las realidades del pecado, los fracasos, las involuciones, la oposición y la injusticia que caracterizan la historia humana.

Porque el «Hombre Nuevo» ha sido creado en Cristo, la tarea de los dehonianos es «revestirse» de este hombre nuevo, ayudados y sostenidos por la gracia de los sacramentos. La Cst. 12 destaca con fuerza esta tarea con la afirmación final: «Su Camino es nuestro camino». Resume la implicación práctica de esta lógica de vida según el Hombre Nuevo. Específicamente, el camino de Cristo de «total obediencia y disponibilidad a la voluntad del Padre» es ahora nuestro único camino. Seguir «Su Camino» define el enfoque dehoniano del misterio de Cristo. El principio y centro de su vida religiosa y apostólica debe ser la unión a la «oblatión reparadora de Cristo al Padre por la humanidad». Por lo tanto, si los dehonianos desean contribuir al advenimiento del Reino de Dios y ser sus testigos, su «seguimiento» de Cristo debe ser un camino hacia la «santidad» misma de Cristo, distinguiéndose en la imitación de Su amor sacrificial.

Decir «Su camino es nuestro camino» significa que los dehonianos están llamados a ser hombres nuevos en Cristo. Esto significa concretamente emprender el camino deliberado y progresivo para vivir a diario la gracia del bautismo, aceptando la lógica de la Eucaristía de que «si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto».

P. Yudistiro Adifitrityassanto, SCJ

Testimonio Pastoral: “Su camino es nuestro camino” (Cst 12)

Un testimonio personal del P. Manuel Torres, SCJ, Párroco en Venezuela

Ejercer el ministerio como Párroco Dehoniano es una experiencia relativamente reciente para mí. Después de acabar la formación inicial, estuve sirviendo a la congregación en la Escuela Técnica Industrial Padre Dehon por 15 años. Es por eso que estar al frente una parroquia, para mí, es redescubrir diariamente que la parroquia no es una simple estructura administrativa, sino una comunidad de comunidades viva donde el Ecce Venio se encarna en la vida de nuestra gente. Nuestra Constitución número 12 proclama con vigor una certeza fundamental: “Su camino es nuestro camino”. Para mí, esta breve frase sintetiza la esencia de la vida parroquial SCJ; es la brújula que reorienta mis pasos cada vez que abro las puertas del templo o salgo al encuentro de los fieles en el Barrio (periferias y corazón de nuestra comunidad parroquial aquí en Caracas)

En el día a día de la parroquia, asumir que su camino es nuestro camino significa aprender a mirar, sentir y acoger con los mismos sentimientos del Corazón de Jesús. El camino de Cristo estuvo marcado por la disponibilidad absoluta al Padre y la cercanía compasiva con los más frágiles. Como párroco, este camino se traduce en gestos muy concretos: estar presente y disponible a tiempo y a destiempo, escuchar con paciencia los dolores de los ancianos que sufren el desamparo de los suyos que emigraron por un mejor vivir y se olvidaron de los que se quedaron, dar un alimento digno cada semana a los que viven en la calle, presos de vicios y olvidos: alimentar la esperanza de tantos jóvenes que solo han conocido la realidad de un país que para ellos siempre ha venido a menos, y celebrar los sacramentos no como ritos aislados, sino como la entrega reparadora de un Dios que abraza nuestra fragilidad y ve nuestro sufrimiento.

El legado del Venerable Padre León Dehon nos impulsa a no quedarnos encerrados en las sacristías. La comunidad parroquial nos desafía constantemente a salir de nosotros mismos incluso más allá de nuestro territorio parroquial. En mi propia experiencia, los recientes terremotos ocurridos el 24 de junio del presente en nuestro país, ha sido un tiempo también de gracia, cuando junto con un gran grupo de la comunidad parroquial hemos salimos a ayudar con una generosidad desbordada a nuestros hermanos afectados por esa catástrofe, sin mezquindades y dando más incluso de lo que se tiene en casa. Nos hemos sentido, no solo enviados por Cristo, sino acompañados e impulsados por El. Su presencia cercana es la fuerza secreta que sostiene el desgaste cotidiano y llena de alegría nuestro servicio.

Celebrar este Jubileo escudriñando las Constituciones nos recuerda que la oblación y la reparación no son conceptos teóricos, sino opciones pastorales de vida. Que el Sagrado Corazón nos conceda la gracia de seguir uniendo nuestros pasos a los suyos, haciendo de cada Parroquia Dehoniana un faro de comunión, consolación y esperanza para el mundo de hoy.

Fraternalmente en el Corazón de Jesús,

P. Manuel Torres, SCJ – Párroco

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