17 noviembre 2020
17 nov 2020

Nuestros “Testigos” en la santidad (II)

Causas de beatificación y canonización en nuestra Congregación SCJ: misioneros y mártires.

de  Ramón Domínguez Fraile, scj

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En la Exhortación apostólica “Gaudete et exsultate”, el Papa Francisco nos invita con fuerza y delicadeza: «Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida (cfr Gal 5,22-23)›› (Gaudete et exsultate, 15). La santidad es un camino junto a Dios. Podemos pensar que llegar a la santidad es sólo realizar actos heroicos concretos o puntuales y olvidarnos que la santidad es un viaje que dura toda la vida. Es un cambio que se produce lentamente o como dice el Papa Francisco: «esta santidad irá creciendo mediante pequeños gestos» (Gaudete et exsultate, 16).

Misioneros y mártires: Beato Juan Mª de la Cruz, P. Martino Capelli y P. Bernardo Longo.

Nuestra Congregación se ha caracterizado por la misión “ad gentes”. Desde el inicio, nuestro Instituto tenía claro que ser misionero era una de nuestras vocaciones. A la par el martirio ha caracterizado la vida oblativa y entrega generosa de muchos de nuestros hermanos dehonianos. Nos acercaremos a tres testigos que supieron dar testimonio de Jesús a través de la Palabra y de la entrega generosa como ofrenda de su vida, derramando la sangre por seguirle.

Beato Juan Mª de la Cruz, P. Martino Capelli e P. Bernardo Longo son testigos y ejemplo para nuestras vidas.

Beato Juan María de la Cruz: Soy muy feliz de poder sufrir por Aquel, que tanto ha sufrido por mí, pobre pecador”.

El beato Juan María de la Cruz García Méndez nace el 25 de septiembre de 1891 en San Esteban de los Patos (Ávila). Muy pronto recibe la llamada al sacerdocio, ingresando en el seminario de Ávila. Es ordenado sacerdote y ejerce su ministerio como párroco en varios pueblos de aquella diócesis.

En 1926, después de conocer al P. Guillermo Zicke, fundador del seminario dehoniano de Puente la Reina, hace su profesión en la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús. En Puente la Reina, durante nueve años, se encarga de buscar el sustento diario para los seminaristas y de animar su vocación.

Al estallar la guerra civil acude a Valencia en busca de refugio. Allí es detenido mientras contempla horrorizado la quema de la iglesia de los Santos Juanes. A pesar de ir vestido de paisano, no oculta su condición y exclama: “Yo soy un sacerdote”.  Un mes más tarde, la noche del 23 de agosto de 1936, es fusilado junto con otros encarcelados en Silla (Valencia).

El 11 de marzo de 2001, es beatificado por el Papa Juan Pablo II. Su memoria se celebra el 22 de septiembre, siendo invocado como “patrón de las vocaciones dehonianas”.

Oración para pedir su intercesión

Señor y Padre nuestro,
rico en bondad y misericordia,
que has regalado a tu Iglesia
el don del testimonio de tus hijos;
concédenos por intercesión
de tu Siervo el Beato Juan María de la Cruz,
y de sus compañeros mártires,
imitar su vida y entrega hasta el extremo,
en el servicio a las vocaciones y entre los pobres y sencillos,
junto con la gracia que deseamos alcanzar…,
siendo siempre testigos de tu amor. Amén.

Siervo de Dios Martino Nicola Capelli: Concédeme que un día también yo sea mártir”.

Nació en Nembro (Italia) el 20 de septiembre de 1912, se convirtió en religioso en 1930, después fue ordenado sacerdote en 1938. Cuando terminó de estudiar en el Instituto Bíblico y en la Universidad Urbaniana de Roma (1939-43), enseñó Teología en el Escolasticado SCJ de Bolonia. Durante la invasión nazi-fascista de Italia en la II Guerra Mundial, se dedicó a asistir y llevar consuelo religioso a las poblaciones cercanas. Fue arrestado junto al Salesiano Don Elia Comini el 29 de septiembre de 1944 por las SS nazis en Pioppe di Salvaro (pueblo cercano a Bolonia). El 1 de octubre de 1944 fue fusilado y rematado con granadas de mano junto con otras 44 víctimas.

Oración para pedir su intercesión

Señor Jesús, Buen Pastor,
te damos gracias por haber llamado
al Padre Martino Capelli
a vivir en tu Iglesia como religioso sacerdote
consagrado a tu divino Corazón.
Por su intercesión te pedimos
que nos fortalezcas en la esperanza,
y en la caridad,
para que nuestra vida
pueda ser también un servicio  de amor a Ti
y a todos nuestros hermanos
para honor y gloria del Padre.
Corazón de Jesús, concédenos
en tu amor infinito,
la gracia que con fe te pedimos,
por intercesión del P. Martino Capelli,
hijo devoto de Ntra. Sra. de los Dolores
y ardiente apóstol de la reconciliación
y de la paz. Amén.

Siervo de Dios Bernardo Longo: “El Sagrado Corazón en este tiempo me da mucha paz interior”.

Bernardo Longo nació en Pieve di Curtarolo, provincia de Padua (Italia), el 25 de agosto de 1907. Entra en la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús y después de su ordenación sacerdotal va a la misión de Argentina en marzo de 1938. En ese mismo año, en octubre es destinado a África, en la misión del Alto Congo.

Durante años realiza largos viajes por diversos pueblos y aldeas para predicar el Evangelio y anunciar la Buena Noticia de Jesús. En 1950 se establece en Nduye, una pequeña aldea en el corazón de la jungla de Ituri y crea la Misión en la cual vivirá hasta 1964.

El 3 de noviembre de 1964, cuando tenía 57 años fue trágicamente asesinado por guerrilleros Simba. Ofreció su vida, como un extremo acto de caridad, generosidad y coherencia cristiana.

Oración para pedir su intercesión

Te bendecimos,
Señor Jesucristo, buen pastor,
porque has donado a la Iglesia al P. Bernardo Longo,
sacerdote de tu Corazón,
y lo has llamado a anunciar
el Evangelio a los más pobres
y a testimoniarlo con el sacrificio de su vida.
Mira nuestra pobreza y a través de su oración de intercesión
dígnate concedernos la gracia que te pedimos….
Haznos partícipes de los sentimientos de tu Corazón
y dónanos tu Espíritu
para que nuestra vida se convierta
en ofrenda viva al Padre. Amén.

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