Beato Juan María de la Cruz22 de septiembre, Memoria SCJ

Con un corazón abierto » 22 septiembre 2022

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El Beato Juan María de la Cruz (nombre de bautismo, Mariano García Méndez) nació en San Esteban de los Patos (Ávila) el 25 de septiembre de 1891, bautizado el 27 de septiembre y, después de dos años, confirmado el 13 de abril de 1893. Fue el primero de quince hijos y recibió una excelente formación religiosa de sus padres. A los 10 años sintió un fuerte deseo de ser sacerdote. Fue aceptado como alumno externo en el seminario de Ávila (1903-1907). Inmediatamente realizó los cursos de filosofía y teología que terminó en 1916, con excelentes notas, dejando un recuerdo de conducta ejemplar entre sus compañeros. Durante este período tuvo una breve experiencia con los dominicos de Ávila en 1913.

Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1916. Sus primeras parroquias fueron Hernansancho y San Juan de la Encinilla, donde mostró un gran amor por su ministerio pastoral y penitencial. Hizo un nuevo intento de entrar en la vida religiosa con los Carmelitas Descalzos en Vizcaya, pero tuvo que abandonarlo de nuevo debido a su mala salud. De regreso a Ávila, se le asignaron otras parroquias; pero en sus viajes a Madrid conoció a los religiosos “Reparadores” o Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, que finalmente sería su congregación definitiva. De hecho, en ella realizó el Noviciado y efectuó su primera profesión el 31 de octubre de 1926 en Novelda (Alicante). Al año siguiente fue destinado a la Escuela Apostólica de Puente la Reina (Navarra). Buscaba una vida contemplativa, pero los superiores le encomendaron diversos compromisos apostólicos según las necesidades de la incipiente congregación. Aquellos que le conocieron señalan su espíritu de sacrificio y obediencia en toda tarea que realizaba. Poco a poco, el deseo de martirio nacía en él al oír hablar de los mártires que morían en China durante esos años.

Ante los tristes acontecimientos de la persecución religiosa en España, se trasladó a Valencia, donde fue encarcelado el 23 de julio por haber protestado ante la quema de la famosa iglesia de los “Santos Juanes”. Durante su encarcelamiento se comportó siempre con tranquilidad, dispuesto a cumplir la voluntad divina hasta el extremo del sacrificio, procurando realizar todas las prácticas y devociones propias de la Congregación, como quedó escrito en un pequeño diario que llevaba siempre consigo. Cada vez que mataban a un compañero de prisión, renovaba su compromiso de entregarlo todo a Cristo, considerando el martirio como la gracia más extraordinaria que podía sucederle.

Y su momento de gracia llegó la noche del 23 de agosto de 1936, cuando, sacado de su celda, salió alegre y dando saltos de alegría. Fue asesinado por la noche al pie de un olivo en la finca “El Sario” (Silla, Valencia); fue enterrado en una fosa común del cementerio, junto a otros que corrieron la misma suerte que él. Algunos testigos le vieron en el lugar de la ejecución y en el momento de ser enterrado.

No fue hasta más tarde, el 28 de marzo de 1940, cuando se pudo llevar a cabo la exhumación y el traslado de sus restos mortales a Puente la Reina: en su cuerpo se encontraron la cruz de la profesión, el escapulario y un diario de bolsillo empapado de sangre. Sus restos mortales descansan en Puente la Reina, en la iglesia “El Crucifijo”.

Biografía Juan María de la Cruz

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